Mirar
Una vez leí que casi el 80% de la información que entra a nuestro cerebro lo hace a través de los ojos, ergo, es uno de los sentidos más importantes (aunque cuando se trata de minas, el tacto también es fundamental)
Personalmente, y aun so pena de que además de “enfermo” me llamen superficial, debo confesar que mi primera impresión de la gente la obtengo mirándola. Si, claro que los sentimientos importan, o que la gente sea buena, que se yo, pero ese tipo de cosas no las vemos, y por lo mismo la primera impresión corre por parte de mis ojos. La mina puede ser de los más simpatica, buena onda, agradable… pero si tiene bigotes y un lunar de carne de medio centímetro de diámetro en el medio de la frente, mmm… no creo que se convierta en mi próxima polola.
Y sigo sumando puntos en mi carrera de ser el con más anotaciones negativas…
Debo decir antes de continuar que estoy muy de acuerdo con eso de que la belleza (o la fealdad) esta en el ojo de quien mira, y que son factores subjetivos y todo eso. Ok, lo acepto, pero también aceptemos que hay gente casi Objetivamente Fea.
Además, creo que casi por un tema instintivo, solemos escaparnos de la gente (a nuestro gusto) fea… Se suele buscar a los iguales, y como se trata de mejorar, se suele mirar con más atención a quienes consideramos “hermosas”
Si todas las minas fueran ricas, no existirían las amigas simpáticas.
Pero me estoy desviando… mi tema era hablar sobre el mirar en un sentido un poco más sexual… asi que esto aquí se pone un tanto calentón… asi que, cabros chicos, cámbiense de canal.
Antes de empezar debo declara lo mucho que me gustan las mujeres con poca ropa… es más, a veces prefiero minas con poca ropa que con nada de ropa. Y no sólo yo, sino que muchos amigos creen asi.
Mirar como se desviste, como ella misma me mira cuando yo lo hago… verla a ella misma sacándose la ropa, apurada por las ganas. Verla (y sentirla) tratar de desabrochar mi cinturón… y esa cara de ganas que tienen en ese lapsus.
El hecho es que me gusta mirar cuanto tiro… no se trata de poner espejos en el techo (cosa que encuentro de lo más picante), o grabar cada revolcón, sino de mirarla a ella, de verle la cara luego de cada movimiento, de mirarle los ojos, el pelo, la espalda… todo.
Y no tan sólo se trata de mira para mi autocomplacencia, sino que como forma de ir tanteando mis acciones presentes y futuras, todo en pos de la excitación mutua.
Suelo mirar cuadros específicos, como una gota de sudor cayendo por su cuello, o como aprieta sus manos en cada movimiento, y me imagino todo lo buen director de película porno que sería.
Y si es primera vez que la veo con tan poca ropa, tanto mejor… ahí cada rincón, cada lunar es una referencia. Mirarla por primera vez sin ropa... es de verdad un hito.
Y al final de todo, verla como se viste, como en el último botón, en el último broche mira con cara de de satisfacción o desagrado. Este será el termómetro futuro. Esos ojos nos dirán si cuando la volvamos a llamar nos dirá que si, o que tiene una reunión importante con una amiga del kinder que no ve desde hace 20 años.
Y no continúo por dos razones… primero, esto lo leen algunos menores de edad; y segundo, quedaría ya no como enfermo, sino que como degenerado, vouyerista y superficial… y no creo que sea para tanto.
Y sigo saboreándome no más…

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