Picado...
No fueron millones de “Años Luz”…
Ni siquiera un par de “Meses Luz”…
A lo sumo, unas semanas…
Si, quizás estoy algo Picado…
No, lo admito…
Lo estoy.
Pero no diré nada… Suelo no hablar de la gente que Quiero.
No digo que haya sido una mentira… sería mentir…
Nunca se sintió como algo falso, mientras duró.
Igual me gusta pensar que esty agradecido…
Agradecido por los buenos y virtuales momentos…
¿Miedo tal vez?
Quizás soy muy viejo… aunque prefiero pensar que soy más bien “clásico”
Igual ya borré los mensajes del celu… las fotos y los recuerdos los mantengo… claro, pero ya no sobre mi escritorio.
En una película dicen: “Las cicatrices nos recuerdan que el pasado fue real”
Si.
Quizás soy muy embalado… y mucho más cuando me dejan embalarme…
Prendo con agua…
Pero bueno…
Quisiera decir más… escribir de más…
Pero mejor que no…
La última vez que hablé de más… uufff…
Pero hay que ser consecuente…
Decir lo que se piensa, hacer lo que se dice…
Pero ese ya es otro tema…
Y para terminar…
El Poema XX
(Pablo Neruda)
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
-Fin del Comunicado-

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